martes, 13 de septiembre de 2016

Cuando hablamos de accesibilidad ¡Hablamos de la sociedad en general joder!

Cuando hablamos de accesibilidad hablamos de lo que significa para las personas con movilidad reducida, mas las familia, mas hijos, mas amigos, mas personas inmediatas, mas entorno cercano, lejano . . .¡Hablamos de la sociedad en general joder!
ANdONIMO

30 segundos!

No suelo hacer públicas mis reflexiones personales .... pero lo vivido ayer en la estación de Cercanías Renfe de plaza Cataluña supera todos los límites tolerables.

Ayer, dos familias decidieron ir a pasar el día en Barcelona, dos parejas, dos niños de 3 años y un bebé de 2 meses. Creyendo que la mejor manera de desplazarse es utilizando el transporte público, decidimos ir en tren.
Lo que parece un desplazamiento simple puede convertirse en un calvario si resulta que uno de los viajeros necesita accesos adaptados al ir en silla de ruedas ...

La ida aunque la pudimos 'salvar' ... el primer tren no tenía ningún tipo de rampa ... esperamos el segundo y este sí tiene un acceso ... estamos de 'suerte' así que silla y dos cochecitos arriba y hacia Barcelona!

Y la vuelta? La vuelta fue terrible!

Llegamos al andén hacia las 19:05. Hace un bochorno terrible. Esperamos el primer tren hacia Mataró. Llega y no está adaptado. Todo el mundo sube menos nosotros. Simplemente no podemos!

Esperamos 15 minutos más ... llega otro. No está adaptado.

Esperamos 15 minutos más. La paciencia comienza a agotarse. Llevamos ya más de 45 minutos con tres niños muy pequeños en unas condiciones de calor y humedad insoportables. Compramos agua e intentamos hidratarnos.

Llega el tercer tren. Tampoco adaptado! Tampoco lo podemos coger! ... Llega el cuarto ... igual. Ya llevamos más de una hora con los niños esperando. Vamos a ver el jefe de estación. Nos asegura que uno de cada tres es adaptado .... mentira!!!

Esperamos el quinto ... llega después de una hora y 20 minutos. Estamos todos sudando en la sauna que es el andén..los padres, los niños y el bebé!

Éste sí que tiene una rampa de acceso ... pero no sabemos a qué vagón y tampoco donde se para el tren (no hay ninguna indicación). Se trata de un convoy doble. Todo el mundo sube mientras corremos con la silla y los dos cochecitos buscando la puerta 'accesible'. El tren ha parado muy adelante y nos toca hacer sprint de más de 30 metros con todos los niños!

Llegamos a la puerta. Justo cuando vamos a subir suenan los pitidos y se cierran las puertas! El maquinista nos ve claramente por los retrovisores. Otros pasajeros del andén le llaman. Nosotros lo llamamos. Los niños lloran .... pero el hijo de su madre ni se inmuta. Arranca el tren con la silla a dos dedos de la puerta y los niños junto al conboi. Nadie se hace daño de milagro!

Si en ese momento me lo ponen delante ... no sé muy bien que hubiera hecho. Lloran los niños. Lloran las madres. La indignación es absoluta.

Llamamos a seguridad. La liamos gorda. Pero ya de qué sirve? El jefe de estación nos dice 'que él no lleva el tren y no puede hacer nada ... "

Finalmente, el personal de seguridad (los únicos que fueron amables con nosotros) se ofrece a detener el próximo tren adapatado. Y así lo hacen. Casi dos horas después conseguimos acceder a un tren y volver a Mataró.

La guinda la tenemos al llegar a Mataró, ya negra noche. El ascensor que permite acceder a los andenes no funciona! Toca cruzar las vías por las antiguas rampas escoltados por los miembros de seguridad de la estación ....

Bueno ... esta es la pequeña-gran odisea que vivimos ayer. Sabe mal ver como los 'nuestros' trenes sufren un estado grave en cuanto a accesibilidad ... pero aunque sabe peor ver que hay gente que no tiene ningún tipo de sensibilidad ni miramientos hacia los otros y son capaces de poner en riesgo a dos familias por 30 segundos.

Esperamos que la reclamación hecha llegue a buen puerto y al menos el tipo que conducía aquel tren le caiga el pelo.

30 segundos ...

Joan Camp Catala

2 comentarios:

  1. Que esto pase hoy en una ciudad Olímpica señera en adaptación en su dia, me llena de tristeza. Dónde está aquella Barcelona? Qué pena y qué rabia que se haya echado a perder todo el esfuerzo realizado en su día y que tanta alegría nos dio nosotros los que llevamos ruedas. Ya no vivo allí y con esta noticia, me ha caído a los pies.....

    ResponderEliminar
  2. Asi es Matilde, parece que solo hacen las cosas de cara a la galería y no por convicción

    ResponderEliminar