miércoles, 3 de agosto de 2016

Magnífica opinión de nuestro compañero a las tonterias de un politiquillo

César Maquieira

Sr. Sanz Alonso, vicepresidente del Senado, para ser usted de profesión arquitecto y como dice usted estar sensibilizado con la accesibilidad porque es una persona que proviene de este “mundo” (no se a que se referiría), su indignación no la entiendo.
Entendería más su indignación al ver que en los cerca de 40 años de democracia, lo mucho que queda por hacer en materia de accesibilidad.
Nadie cuestiona su esfuerzo, desde que se denunciasen las barreras, faltaría más que no lo hiciesen, aunque debo decir también que yo sepa, a día de hoy, no hay ni una sola iniciativa registrada por su parte, ni de su partido al respecto, teniendo personas con discapacidad entre sus filas y ejerciendo de senadores en alguna legislatura, no entiendo su malestar precisamente ahora, tiempo hubo desde que se aprobaron leyes al respecto.
Le digo más si no fuese porque se utiliza la política, por primera vez, desde dentro, para sacar a la luz la multitud de casos en esta España inaccesible, que coarta nuestros derechos, seguiríamos con una cámara alta sin adaptaciones
Cuando entenderán que la accesibilidad, la igualdad y la inclusión no son cuestión de limosnas sino que es un derecho fundamental e inherente de las personas.
Señor Sanz, digo yo que igual no está del todo informado, ya que la Senadora Virginia Felipe Saelices no juró el cargo en esta legislatura en el Senado, porque en la anterior legislatura, prometió nunca más hacerlo, en un Senado no accesible, no como dice usted, porque fuese inaccesible la sala donde tenía que prometer, ya que ustedes entre otras adaptaciones pusieron una rampa “provisional” de quita y pon para que pudiese hacerlo, quizá es usted quien utiliza la demagogia.
Utiliza usted las palabras victimismo y compasión, cuando son ustedes precisamente los que las practican, diciendo que se han gastado más de 73.0000€ en poner parches y pagar a unos asistentes, pues a lo mejor lo que quieren es que les demos las gracias por tanta compasión.


1 comentario:

  1. Me importa un cojón su opinión y la disciplina que profesa (menos mal que no es la medicina), le exijo que acate las leyes a las que juraron junto a su cargo, el resto me sobra y dejese de perdonarnos la vida

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