lunes, 24 de septiembre de 2018

El mayor desafío, llevar una vida independiente

Marisa, Mila, Yolanda y José Luis afrontan muchos obstáculos en su día a día. / Jordi Alemany


El Arenal bilbaíno acogió ayer la jornada festiva de las asociaciones de personas con discapacidad física


Las personas con discapacidad física y orgánica -con enfermedades crónicas que les provocan graves limitaciones- se reunieron ayer en El Arenal bilbaíno para celebrar su fiesta anual. Fue una jornada de diversión, que también permitió sacar a la calle sus reivindicaciones y mostrar la labor que hacen las asociaciones. ¿Y cuál es su máxima aspiración? «Poder llevar una vida independiente», a pesar de estar atados a una silla de ruedas o con un alto grado de dependencia.

El presidente de Fekoor, federación que agrupa a una veintena de asociaciones de afectados en Bizkaia, José Antonio Espinosa, repasó ayer las necesidades de estas personas con diversidad funcional. «Queremos elegir cómo vivir, sin barreras que nos lo impidan. Que las únicas opciones no sean el ingreso en una residencia o quedarnos en casa con graves carencias de apoyo para llevar una vida independiente», censuró.

«Que la residencia no sea la única opción, queremos poder quedarnos en casa con los apoyos necesarios» 

 fekoor

 

Propuso un «modelo avanzado» de atención, «por ejemplo mediante la figura del asistente personal u otros recursos que no nos obliguen a salir de nuestro entorno». Todavía, advirtió, hay múltiples obstáculos en la enseñanza -los niños no tienen suficiente asistencia especializada en las aulas-, en el empleo, en las actividades de ocio... O en el acceso a servicios «que quedan fuera de nuestro alcance por falta de accesibilidad». En la mayoría de los comercios «no podemos entrar porque no están adaptados».

La bilbaína Marisa Fidalgo, de 50 años, con una lesión medular por un accidente, explicaba ayer que una buena opción son los apartamentos adaptados como el que habita ella, en Etxegoki, y que le permite llevar una vida autónoma. «Pero solo hay 34 plazas en Bizkaia y la lista de espera es muy larga», añadía otro de los residentes en esos pisos, José Luis Castelo, de 43 años, que quiso estar presente en El Arenal para hacer «visibles» a las personas con diversidad funcional y «abrir mentalidades».

Integración laboral

Yolanda Garagorri era bibliotecaria en Getxo pero una enfermedad rara la ha postrado en una silla de ruedas. Vive en su casa, con cinco personas de apoyo por turnos -«tres pago yo y dos la Diputación», resume-. Calcula que la factura que debe hacer frente una persona con discapacidad no baja de los 3.000 euros al mes. Decía que a ella le hubiese gustado seguir trabajando si se le hubiese ofrecido «algún tipo de apoyo». La integración laboral, «pero en trabajos ordinarios no en centros ocupacionales», es otra de las asignaturas pendientes que tiene la sociedad con este colectivo.

Fekoor pidió un «mayor compromiso de la ciudadanía» y de «las instituciones» para que llevar «una vida independiente» sea una realidad. Resaltó que la jornada de ayer quería servir también de «escaparate» para mostrar el trabajo de las asociaciones, «que defienden los derechos de estas personas y atienden sus necesidades».


La clave


63.758 personas con discapacidades diversas residen en Bizkaia, de las que el 43% son mujeres. Más de la mitad tienen limitaciones físicas, lo que supone el colectivo más numeroso. Fekoor agrupa a una veintena de asociaciones que atienden a cerca de 8.000 afectados

 https://www.elcorreo.com/bizkaia/mayor-desafio-llevar-20180924214300-nt.html?edtn=bizkaia

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